Hace 26 años, mi esposa y yo estábamos exactamente donde tú estás ahora. Los gritos. Los silencios. La sensación de que cada día nos alejábamos más.
Yo pensaba que el problema era ella. Ella pensaba que el problema era yo. La verdad es que el problema era que no sabíamos cómo amarnos de la manera que ambos necesitábamos.
Esa crisis me llevó a formarme como psicólogo clínico y pastor. No solo para salvar mi matrimonio, sino para ayudar a otras parejas que, como nosotros, aún se amaban pero ya no sabían cómo demostrarlo.
Durante 26 años hemos trabajado con más de 3,000 matrimonios en 16 países. Y cada vez que veo a una pareja reconectarse, recuerdo nuestra propia historia.
"Si nosotros pudimos, tú también puedes. No porque sea fácil, sino porque vale la pena."







